#Chapeau... evaluando la tutoría desde 6 puntos de vista

  Final de curso. Momento de mirar atrás. Recordar. Revisar lo que hemos hecho. Valorar objetivos. Analizar sensaciones. Ser críticos y a la vez celebrar esfuerzos y éxitos. Imaginar novedades, cambios. Ponernos nota... Revisión que pasa sin duda por recoger opiniones y sensaciones de nuestras alumnas y alumnos.

   En este último post quiero compartir la actividad para evaluar las sesiones de tutoría de grupo que hemos llevado a cabo con nuestros alumnos de 3ºESO. Evaluación que pretende ir un poco más allá del simple me ha gustado o no... Hemos llamado a la sesión Chapeau... la tutoría desde 6 puntos de vista y está inspirada en la técnica de los seis sombreros para pensar de Edward Bono 

Este es el desarrollo de la actividad:

   En una breve introducción les presentamos lo que vamos hacer durante esta sesión de evaluación de las sesiones de tutoría de grupo. Es importante motivar y decir que lo llevaremos a cabo de una forma diferente. Les recordamos que, en muchas ocasiones, nos dejamos llevar por la emoción para valorar las cosas: “estuvo genial, moló mucho” o “no me gustó, fue un rollo”… Eso es importante, pero una buena evaluación necesita un análisis más profundo y aportaciones desde diferentes ópticas. En este caso les invitaremos a evaluar desde seis puntos de vista...

    Nos ponemos en equipo y elaboramos seis sombreros de papel para todo el grupo (se pueden hacer con hojas de periódico) a los que le pegaremos un círculo visible en el centro que pintaremos de seis colores diferentes: blanco, amarillo, rojo, negro, verde y azul.

    
    Al terminar, les explicamos que vamos a establecer turnos de opinión en los que los equipos deben hablar desde el punto de vista que cada uno de los sombreros indica. Serán turnos de 5' minutos guiados por color en los que intercambiaremos ideas y opiniones que se irán anotando directamente sobre el sombrero de forma concisa. Entre sombrero y sombrero, entre color y color, haremos una pausa de 2' para poner en común con el gran grupo una o dos de esas opiniones.

 Estas son las ópticas a tener en cuenta en cada turno:

BLANCO: Aportaremos datos objetivos. Por ejemplo: ¿qué tutorías hemos hecho?, ¿cuándo?, ¿cuales fueron las temáticas?... Es decir solo información, sin valoración. Para ayudar a recordar estos datos, que serán sobre los que opinarán después, hemos preparado una pequeña encuesta online, diseñada con Mentimeter, en el que responderán con sus móviles a la pregunta: "¿qué sesiones de tutorías recuerdas?" y cuyas respuestas quedarán proyectadas en la PDI del aula en forma de nube de etiquetas y que servirá de ayuda a las siguientes valoraciones.


ROJO: Opinaremos sobre las dinámicas de tutoría desde las emociones. Aquí sí cabe un "me ha gustado", un "me sentía cómodo", "eran aburridas", "me han sorprendido"... Sólo emociones, sentimientos que hayan generado en nosotros estas sesiones... Las anotamos sobre el sombrero y escogemos una o dos para compartir a viva voz con el gran grupo.

NEGRO: La voz de la crítica. Contaremos cosas que creemos que no han estado o no han salido bien, errores cometidos... Las anotamos sobre el sombrero y escogemos una o dos para compartir a viva voz con el gran grupo.

AMARILLO: La lógica positiva. Aportaremos ideas y opiniones enfocadas a todo lo que creemos que ha estado bien, que nos ha motivado... Las anotamos sobre el sombrero y escogemos una o dos para compartir a viva voz con el gran grupo.

VERDE: La creatividad. Será el momento de dar alternativas, dar ideas, sugerencias o hacer propuestas para mejorar o cambiar las sesiones... Las anotamos sobre el sombrero y escogemos una o dos para compartir a viva voz con el gran grupo.

AZUL: Hablamos desde la visión global. En este caso, permitiéndonos una licencia con la idea original, les pedimos que den una nota final a las sesiones de tutoría... Esa calificación final se apuntará sobre el sombrero.

    Para finalizar y de forma individual se les invita a pensar "qué les ha aportado a ellos personalmente las sesiones de tutoría de este curso". Para ello hemos habilitado otro enlace a otra pregunta en Mentimeter que contestarán con su móvil en forma de “frase corta”. Obtendremos todas las aportaciones en otra nube de etiquetas. Ambas nubes de etiquetas, la del principio de la sesión y esta, junto con los sombreros de los equipos se pueden incorporar a las paredes del aula como portfolio de la tutoría.

#Renovación metodológica: deconstruir para construir.

Deconstruir para construir, deconstruir para crear
  
  Una vez más el mundo de la cocina me sirve de símil oportuno para hablar de renovación metodológica y en concreto para caer en la cuenta de que el cambio en el aula no consiste en "destruir para construir", es decir, en desechar todo lo que hasta ahora hacíamos cambiándolo por algo totalmente diferente sino, en muchos casos, en redefinir, afinar y dar sentido a algunas de las cosas que ya venimos haciendo y que, con peligrosa inercia, repetimos hasta vaciarlas de sentido. En esta comparación tomaré prestado el término culinario "deconstruir", aunque su origen no es gastronómico, y que la RAE define como "deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual", para concluir que la actualización metodológica consiste, también, en desgranar y tomar lo mejor de lo tradicional para, aderezándolo con lo nuevo, conseguir dar sentido a la tarea de enseñar a aprender. Es decir "deconstruir para construir". Ferrá Adriá, creador de la "Tortilla deconstruida", una receta tan sugerentemente tradicional como innovadora, habla de innovar como "ver lo que los demás no ven, porque todo ya existe" y define al innovador como "aquel que no se para ante nada y no tiene miedo a jugar y a descubrir nuevas formas de hacer las cosas". Lo dicho: "deconstruir para construir, deconstruir para crear". 

Exámenes deconstruidos, "Badgets y Bandages": una experiencia de aula. 

   De este punto de vista nace una experiencia de evaluación que bien podríamos llamar "examen deconstruido" (el "mini de los viernes" para mis alumnos/as de Física y Química de 4ºESO). En apariencia, los ingredientes son los del examen tradicional: hoja, bolígrafo, calculadora, preguntas/problemas, tiempo límite, corrección y nota individual. Deconstruyendo la experiencia para marcar las diferencias diríamos de estos "minis" que: constan sólo de una o dos preguntas, versan únicamente sobre lo trabajado durante la semana, se pueden resolver en un máximo de 15 minutos, a través de los propios compañeros de equipo revisan y se hacen conscientes de lo que han aprendido y de la naturaleza de sus dificultades... Vayamos por partes.

Momento 1. Individual.

• Los alumnos se separan de sus grupos para realizar el "mini".
• Cada alumno/a prepara un A5. En cada cara del mismo deberá copiar y resolver un problema que se dicta o proyecta para todos. Usarán un bolígrafo azul o negro y dispondrán, en total, de 15' para su realización. 

Momento 2. Valoración Compartida.

versión A...(fase aprendizaje) 

• Una vez finalizados los 15' deben cambiar de bolígrafo por otro de color "diferente" (verde, naranja, violeta...) 
• A continuación pasarán su hoja a un compañero de su equipo de trabajo habitual (no siempre debe ser el mismo), que será el que revise y valore su trabajo (anotará su nombre en la hoja). 
• Ahora el profesor irá resolviendo ambos problemas para todos, indicando, con detalle y razonadamente, el valor -la unidad es el tic "✓"- de cada una de las fases que llevan a la correcta solución de los mismos (por ejemplo: "si este paso lo tiene expresado correctamente le asignáis dos tics "✓✓"). Al tiempo que el profesor realiza y asigna ese valor, los alumnos/as señalan los tics "✓"  correspondientes en la hoja del compañero. 
• El profesor irá, al mismo tiempo, resolviendo dudas y aclarando aspectos sobre la valoración. Al terminar, sumarán el total de tics "✓" obtenidos, anotando el resultado.
• Generalmente el valor total del "mini" es de 20 tics "✓", lo que corresponde con 2 puntos finales. 


 versión B...(nivel avanzado)

• El profesor pasea por el aula durante el momento individual comprobando quienes van resolviendo de forma correcta los problemas. Entonces les asigna directamente los 2 puntos (y el badget correspondiente -ver momento 3-)
• Al finalizar el tiempo, y ya con los bolígrafos de color "diferente", los grupos de trabajo habitual se vuelven a juntar entorno a las hojas de los miembros que no han rematado correctamente los problemas. (Hay que asegurarse antes que en todos los grupos hay, al menos, un miembro con todo correcto) 
• Entre todos tienen que descubrir las dificultades y asignar la valoración siguiendo las pautas generales que antes da el profesor (que esta vez ya no resolverá para todos el/los problema/s) 


Momento 3: "Badgets y Bandages"

• Para terminar, el profesor tipifica los distintos tipos de dificultades que han podido bloquear el acceso a la correcta resolución final (...de cálculo, ...de planteamiento, ...de fórmulas, ...de unidades...)
• Ahora cada compañero (o el grupo si estamos en la versión B) indicará, en la hoja del que ha valorado, estos aspectos. Se puede hacer con frases-tipo o también de una forma más gráfica y visual, como por ejemplo, dando "badgets" o insignias para los progresos y "bandages" o tiritas para los aspectos a mejorar.


• Finalmente la hoja vuelve al propietario que revisará la evaluación...
• Al concluir la sesión el profesor se lleva todas las hojas a las que debería dar una última revisión...

Como veis no deja de ser un examen de toda la vida pero con una estructura que, creo, permite realzar los elementos constructivos de aprendizaje... "deconstruir para construir, deconstruir para crear".